A través de ejemplos relevantes para la evaluación y la intervención, se examina la importancia de reconocer y respetar la diversidad lingüística de las comunidades hispanohablantes. Además, se comparten estrategias cultural y lingüísticamente responsivas para evitar que las diferencias dialectales se interpreten como dificultades del lenguaje y brindar servicios que respeten las formas de comunicación de los niños y sus familias.


















